TADELAKT

El Tadelakt es mucho más que un revestimiento; es un viaje a la tradición de los palacios y baños de Marruecos. En Valyesa entendemos que una técnica tan ancestral requiere manos expertas que respeten sus tiempos y su alquimia.

Por eso, para este acabado, trabajamos en estrecha colaboración con los maestros artesanos de Cal y Barro. Juntos, rechazamos los morteros prefabricados modernos para recuperar el saber hacer tradicional, entendiendo cómo reacciona cada material para crear superficies impermeables, continuas y de una belleza conmovedora.

¿Qué es el Tadelakt?

Técnicamente, el Tadelakt es un estuco de cal liso, conocido por su capacidad para resistir el agua y su acabado de brillo moderado y natural. Su nombre proviene del verbo «dallek» (masajear o amasar), lo cual define su esencia: no solo se aplica, se «mima».

El secreto de su belleza y resistencia reside en su etapa final: la superficie se satura con jabón negro y se bruñe (pule) meticulosamente con una piedra de río. Esta reacción química crea una superficie hidrófoba, dura y suave como la seda, ideal para crear espacios de relajación tipo Hamam en tu propio hogar.

Impermeabilidad Natural

Sin Juntas ni Uniones

Tacto «Piel de Melocotón»

Brillo Orgánico y Profundo

La alquimia del Tadelakt: Técnica y Tradición

Bruñido a mano con piedra
La magia del Tadelakt reside en la herramienta: una piedra de río semipreciosa, pulida y dura. Nuestros artesanos frotan circularmente cada centímetro de la pared cuando la cal comienza a endurecer. Este proceso mecánico cierra el poro y compacta el material, otorgándole esa dureza pétrea característica.
Alquimia sin prefabricados
Siguiendo la filosofía de Cal y Barro, no utilizamos mezclas industriales. Usamos cal de Marrakech o cales aéreas seleccionadas y pigmentos naturales. La impermeabilización se logra mediante la reacción química natural entre la cal y el jabón negro de oliva (reacción de saponificación), sin barnices sintéticos que ahoguen la pared.
Ideal para zonas húmedas (y secas)
Aunque es el rey de los baños, duchas y encimeras por su resistencia al agua, su estética cálida lo hace perfecto también para cabeceros o salones. Al igual que el Trabadillo, envejece con nobleza. Su mantenimiento requiere evitar anticales agresivos; basta con agua y jabón neutro para nutrir su brillo natural.